1.3.06

Dos escuelas

Cuando toquen en China el mes que viene, los Stones no van a cantar ni Brown Sugar, ni Let´s Spend de Night Together, ni Honky Tonk Woman ni Beast of Burden. No porque no les apetezca, o porque no les cuadre con la idea que se han hecho del espectáculo, sino porque ésas son las condiciones que les ha puesto el Gobierno chino para poder dar el concierto. Para evitar la "contaminación espiritual", dicen.

Para que no caigan esas manchas sobre el espíritu, que luego se quitan fatal, tenemos, por ejemplo, ese estilo chino: la vieja escuela, el silencio, la sombra, la ficción de inexistencia. O tenemos al tímido yanqui, el que le bajó el volumen al micrófono de Mick Jagger el mes pasado (previo pacto con él), en el descanso de la Superbowl, cuando llegaba a los pasajes "más explícitos" Start Me Up, como un descuido, o un ligero vahído técnico. La democracia: esa señora envuelta en visones y capas de maquillaje, vuelta de espaldas mientras se mete el dedo en la nariz.

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