23.5.06

Rescates

La lentitud de los juzgados tiene a veces la virtud de rescatar una historia moribunda. Como la del tipo aquel al que en 2003 le tocaron seis millones de euros, pero que se encontró con que 18 compañeros de trabajo le reclamaban una parte, porque tenían una peña. Le denunciaron, claro. Ayer comenzó el juicio y él lo que dice es que no tenía ni idea de que formaba parte de peña alguna. La cosa es que alguien de su trabajo compraba cupones para todos y repartía uno a cada uno. Y el del premio, en lugar de pagar el suyo, cambiaba ese boleto por otro que había comprado en otra parte. Pero aseegura que nunca supo que existía un pacto para repartir la ganancia, caso de que llegara.

Se le debe tanto a esta parsimonia judicial. La de tiempo que ha concedido al del premio y a sus resentidos compañeros de trabajo para urdir una historia que mejore infinitamente la original. Escuela de fabuladores es la lentitud de los jueces.

balazos: Premio

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