1.2.07

¡Pero cómo se atreven!

A veces, yendo por Internet de un blog a otro para hacerme con una dosis de malalecheína, tengo la impresión de que, parafraseando en mal rollo a Gil de Biedma, bien podemos decretar que navegamos entre las ruinas de determinadas inteligencias. Las de algunos Vigilantes de lo Ajeno aquejados de flojera de esfínteres informáticos. Parece mentira que algo aparentemente frío como la Red nos delate con tanta eficacia, con una pasión propia de la pluma y la tinta y los puñales emboscados. Por ese espacio libre e infinito proliferan caravanas de egos en todas las direcciones; si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos destinados a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias.
Lo escribía el domingo Maruja Torres, para la que la mayoría de los los que escribimos blogs nos engregamos a "la práctica de aburridas gallardas mentales que ningún buen periódico les permitiría publicar". Y le quedaba espacio para más.

(visto en
La Huella digital)

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