5.10.07

El final de Rudolf Hess

Rudolf Hess pasó 40 años en la cárcel berlinesa de Spandau, donde los soviéticos decidieron que debía "purgar hasta el último aliento los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial". Condenado a cadena perpetua en Núremberg, entró en esa prisión el 18 de julio de 1947, y allí murió con 93 años. Por lo que se publica ahora, quisieron hacerle los últimos 20 especialmente duros:
Los funcionarios soviéticos se empeñaron en quitarle a Hess las gafas todas las noches para que no pudiese leer y se negaron a darle calcetines de invierno para que pudiese protegerse mejor del frío. Asimismo ordenaron la destrucción de todos los cuadernos en los que anotó sus pensamientos.
(El ensañamiento de "el gordo y el flaco" rusos contra Hess, en El País)

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7 comentarios:

  1. Quitarle a Hess las gafas todas las noches para que no pudiese leer.

    Se las gastan, los rusos

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  2. En ciertas circunstancias...

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  3. Eso me recuerda un capítulo antiguo de las historias de Hitchcock. En un trasanlantico viaja el campeón del mundo de ajedrez y unos ricos le proponen que juegue una partida. Por supuesto les va ganando cuando aparece un pasajero de aspecto emfermizo y empieza a indicar jugadas que hacen que el campeón tenga que firmar tablas. El hombre le cuenta su historia. Ha sido prisionero político en la urss y un dia en un descuido de sus carceleros sustrae un libro y descubre que es un tratado de jugadas de ajedrez. Poco a poco consigue descifrar las claves del juego y se construye un ajedrez con miga de pan. Al final lo descubren, le quitan el libro y las piezas y acaba jugando partidas imaginarias en la luz de la ventana que se proyecta en la pared dividida por los barrotes.
    Me parece que Hess debió acabar haciendo algo parecido.

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  4. Lo es. A mi me impresionó

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  5. Anastacio17:54

    Irónico, es como un violador pretendiendo que se castigue a un ladrón. El comunismo soviético fue la mayor fuerza de muerte y represión de la historia, y así y todo tenían el descaro de criticar a los nazis.

    El siguiente dicho no puede ser más cierto: "Si debiéramos comparar a los nazis y los comunistas con las escuelas de la antigua Grecia, inmediatamente encontraríamos que los nazis eran los cínicos y los comunistas los hipócritas"

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  6. Lo sacaban por la tele cuando a los rusos les convenía. América debía saber que nunca sabría lo que aquel hombre -visto lo que vió después- quería darles a conocer.

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