25.4.03

Vida del doble

Sadam tiene con sus dobles la precaución que no tuvo Ana Rosa con su negro, que debió haberlo mantenido encerrado para que no cantara. Son las ventajas que le saca la tiranía a la democracia cuando de desconfiar se trata. Los dobles no habrían sido dobles de haber podido ser presidentes, del mismo modo que el negro de Ana Rosa no habría sido negro de haber podido ser Ana Rosa, o García Márquez. Por eso, aunque parece que cada doble multiplica por dos las posibilidades de encontrar a Sadam, de momento no han podido dar con ninguno.

Si Sadam en su huida hubiera olvidado a sus dobles, cualquiera de ellos se habría lanzado en los brazos de la CNN a dar una entrevista en la que asegurara ser el auténtico Sadam, o bien lo negara todo completamente. En cualquier caso, pierde Sadam. O ha sido capturado inmediatamente por un ejército superior, o tiene a uno de sus dobles relatando la huida cobarde, al primer tiro, del tipo que sostenía un rifle cuando salía en la tele. Ni siquiera puede matar a los dobles, casi sin tiempo de asegurarse que nunca se encontrarán los cadáveres. Así que debe de haberlos llevado consigo dentro de la furgoneta la noche que salió de Bagdad, si es que alguna vez estuvo allí. Una de las teorías oscuras que circulan estos días dice que pactó con los americanos su salida del país. Cuando cerró el acuerdo, debió de decir: "Vale, pero éstos vienen conmigo", señalando a tres, cuatro o seis tipos con el mismo bigote sonriente que movían los labios sin decir nada. Porque así es como seguramente se cierran las guerras: con una de las partes aguantando la risa mientras cuatro lunáticos suben a una furgoneta. Y sin saber con certeza con quién ha cerrado el pacto.

Me imagino a Sadam en plan rey -que seguro que nada le falta- pero encontrándose tres veces consigo mismo en el desayuno. Quizá eso es lo que no pudo soportar Ana Rosa: compartir la mantequilla con el negro, o tenerlo de permanente pareja de mus. Sadam sí que es profesional, que le reparte las cartas con fotos de Bush a otros tres como él, y se juega al póker un par de cuchillas.