28.11.03

Calcetín

El mundo, de repente, se ha dado la vuelta como un calcetín que se va a guardar en el cajón. Y lo ha hecho con mucha gente dentro, que se encontraba durmiendo. Por eso les faltan datos, y siguen convencidos de que se recuestan por la parte de dentro, sobre la felpa calentita. Cada vez localizo a más de estos despistados. Alucinados casi. Medio locos los ven. Como al que sale desnudo del baño y se encuentra en el pasillo.

Como la señora que hace unos días salió de su casa y se encontró sentada en el plató de Ana Rosa. Allí cometió el error de pensar que aquellos sofás eran como los de su salón, que es lo que quieren parecer. Y la tomaron por loca. La tomaron por loca cuando se levantó porque le habían llevado a aquel falso salón a su hijo, con el que no hablaba desde hacía mucho, o yo qué sé qué. Para que se arreglaran, o yo qué sé qué. Creo que ahí se dio cuenta del engaño: aquello no era un salón, sino el revés de un salón, la parte de fuera en lugar de la felpa que ella había instalado en su casa. Ana Rosa insistía en intentar convencerla de que aquel era el lado bueno, aquello un salón y no su reverso, y le preguntaba si no quería arreglarse con el hijo pródigo, que esperaba en otra sala falsa instalada en un lateral. La señora dijo poco: sólo que eso lo arreglaría fuera, en el otro lado. Ana Rosa insistía, y los que había sentados en el plató protestaron y creo que incluso le dijeron algún insulto, aunque esto no puedo asegurarlo. Ana Rosa fingió levemente que comprendía a la señora y dijo que respetaba la decisión, aunque sólo para intentar convencerla de nuevo de que aquel era un buen lugar para lavar sus problemas maternales.

Era el único lugar, que es lo que pensaban todos aquellos que chillaban porque la señora no quería compartir un reencuentro y unas lágrimas en aquel decorado desmontable, que 30 minutos después podía tranquilamente servir para que leyeran las noticias, sin que pasara nada. Aquel salón falso era el único salón para los que chillaban, incapaces de imaginar que vivían en un calcetín, y que se había dado la vuelta. Mientras dormían.