18.1.06

Propaganda renovada

Un cinturón de letras luminosas recién instalado le aprieta estos días los pantalones al edificio de la embajada de Estados Unidos en La Habana. Unos 30 metros de cinturón por el que atraviesan, cruzando la fachada del edificio, la Declaración Universal de Derechos Humanos, noticias internacionales y algunas frases de Martin Luther King: "Yo tengo un sueño, que algún día esta nación se levantará".

Pero lo que se levanta enfrente desde hace ya más de un año son unos gigantes carteles instalados por el Gobierno cubano con fotos de soldados norteamericanos torturando en Irak. Y encima de las fotos, los mensaje: "Fascistas made in USA", "Exigimos justicia" y esvásticas.

Visto lo visto, uno casi hecha de menos aquella especie de duelo al alba de 1956 en el que, como recuerda Juanjo Seixas, Estados Unidos y la Unión Soviética se concedieron el uno al otro la posibilidad de publicar en territorio enemigo una revista de 30.000 ejemplares, como quien se da dos balas. Fueron Amerika y Soviet Life, de la que se pueden encontrar algunos ejemplares. Lo que ha cambiado la estrategia del duelo.


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