25.4.06

Pelea

Lo ha visto Riquelme, a dos goles de la final de la Liga de Campeones: "Si no llegamos a la final, nadie se acordará de nosotros, porque la gente sólo se acuerda del campeón". Lo ha visto, y se le ha quedado la cara de quien hubiera mirado a los ojos del agujero del abismo. La batalla, la única, se libra por la memoria. Al tomar al asalto una colina, al lanzar el último córner, al pasar por encima del dolor para tocar antes la raya, al escribir una nota de despedida. Al fondo sólo está ese lugar en la memoria, esa pelea contra el vacío.

Actualización, 26/4/06: Riquelme se colocó ayer frente al abismo, a punto de terminar ya el partido, todavía 0-0, como si él mismo hubiera inventado el momento. Pudo medir entonces con exactitud la distancia que le separaba del acomodo en el recuerdo. Eran exactamente 11 metros. Pero el resto ya no pudo diseñarlo, y algunos quizá recuerden a Riquelme como el que falló el penalti que podía haberles llevado a la prórroga, y de allí a la final.

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