24.7.06

Texturas del escribir

No me siento cómodo con un teclado. La pluma es distinta, o el lápiz. Aunque luego, cada día, lo paso todo a máquina. Hay tantos tachones que si espero al día siguiente no hay forma de que me aclare.

De ese paso ya quedan pocos escritores que se den cuenta, porque, en un ordenador, lo borras y ya está.
Ni siquiera lo borras, lo haces desaparecer.

Y no eres consciente del trabajo que has hecho.
En cambio, yo sí; cada falta, cada imprecisión la tengo en el papel, tachada.
(Paul Auster, ayer, en El País Semanal)

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