8.8.06

¿Está el dueño?

Leo que alguien ha comprado el Covent Garden y noto, tontamente, la sensación de despertar por la mañana y encontrarme con la casa saqueda. Siempre he sido feliz en Covent Garden. Moderadamente. No tanto como la tarde en la que dormimos tumbados boca arriba en Hyde Park, pero feliz. Covent Garden forma parte de la geografía esa que luego se pasa uno toda la vida persiguiendo. Pedazos de ciudades dispersas que se sienten, sin dificultad, como un mismo y enorme lugar capaz de existir en un mismo tiempo, a pesar de estar compuesto de instantes infinitamente alejados. Un lugar, a pesar de todo, siempre alcanzable.

Pero ahora que han comprado un pedazo (aunque yo todavía no he notado nada) no estoy seguro de qué va a suceder con el resto de la felicidad, con aquella ventana de Venecia, por ejemplo. Siempre había pensado que era todo mío.

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