25.9.06

-¿Cómo se puede hablar sin decir nada?-pregunté yo.
-Hablando sin palabras. Siempre hablamos sin palabras.
-Entonces, ¿de qué sirven las palabras?
-De muy poco. La mayor parte del tiempo sólo sirven para callar lo que realmente se quiere decir, o algo que no se quiere saber.
(El pobre y fervoroso árabe, en Me llamo Aram, William Saroyan)

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