19.10.06

Paracaidismo

Ramón Lobo cuenta en El héroe inexistente que justo antes de salir para alguna guerra el miedo que le asaltaba era el de no saber contarlo, casi antes que el de perder la vida. A mí esa sensación se me viene encima incluso antes de salir para una rueda de prensa. Sin la parte de la muerte, claro, pero con cierta angustia.

Llegar a un lugar para escribir, como el sábado a Camden Town, me parece siempre algo así como lanzarse en paracaídas sobre territorio enemigo en plena noche, y sin mapa. O sin brújula. Y lo peor en esos instantes es que, mientras uno se da cuenta de que desconoce dónde se encuentra la línea de combate y cómo distinguir a los enemigos, recuerda permanentemente que tiene que contarlo: ordenar un mapa de ese caos oscuro.

Así que uno se pone a caminar. Buscando: marcas, senderos, sonidos, olores, un guía. Los guías son siempre lo más valorado. Se salta sobre cualquiera que tiene pinta de serlo, sin certeza alguna, por supuesto. Allí en Camden me encontré, por ejemplo, a JJ, que cosía en el callejón de los antiguos establos. No recuerdo si lo vio antes Ben Stansall, el fotógrafo que me acompañaba y que me ha cedido la imagen de arriba. Pero nos aferramos a JJ, gótico veterano, con su tienda de uniformes antiguos. Dice que, después de toda una vida de trabajos de mierda, miró en el armario, vio todos aquellos uniformes y se dijo "Si esto es lo que me gusta, ¿por qué no puedo dedicarme a ello?". Después de verle acariciar aquel uniforme de guardia del Palacio de Buckingham, creo que va a serguir por allí durante un tiempo.

Encontrar a JJ y a los otros tenía algo así como el efecto de la primera luz esa algodonosa de las mañanas. El lugar empezaba a tener contornos. Uno podía estar ya casi seguro de que iba a conseguir salir de allí, a pesar de las bombas y los enemigos camuflados. Habían aparecido historias a las que agarrarse para evitar flotar en el vacío. Un esqueleto.

Sin embargo, ese armazón recién encontrado deja una sensación de provisionalidad que no sé si arregla algo. Un salto en paracaídas detrás de la línea de combate no garantiza los siguientes. La noche es siempre la noche, y no dejo de pensar en qué puede suceder si en el siguiente salto no aparece JJ.

Technorati tags: