9.10.06

Politkóvskaya


El sábado mataron a la periodista rusa Anna Politkóvskaya. Cuatro tiros en el ascensor de su casa de Moscú. El sábado, también, era el cumpleaños de Vladimir Putin. A veces resulta inquietante el efecto de colocar dos frases demasiado cerca.

Me sucede lo mismo con los titulares de los diarios del domingo ("Asesinada la periodista que denunciaba los abusos de Putin", en El Mundo) y con algo que dijo en Madrid cuando vino a presentar su último libro, hace algo más de un año: "Publicar este libro en Occidente es una especie de seguro de vida para mí". Ningún editor de su país había querido La Rusia de Putin (Debate), y ella pensaba que si el libro existía fuera, no se atreverían a matarla. Sería demasiado evidente. La palabra podía salvarla. El periodismo.

Eso dijo. Pero en aquel hotel de Madrid, aquella mañana, reconozco que quizá sonaba exagerado. Sin embargo, además de periodistas, había allí también un enviado de la Embajada de Rusia, como lo había cada vez que hablaba en público en el extranjero.

A pesar de que en Rusia ya nadie le publicaba libros, seguía escribiendo en su periódico, el Novaya Gazeta, sobre todo acerca de Chechenia y lo que allí hacía el ejército ruso. Escribía, sí, pero lo que escribía se podía leer cada vez en menos sitios. Putin había prohibido que se distribuyera el periódico en varias repúblicas del país, entre ellas Chechenia y Osetia del Norte, donde está Beslán. Por allí sus artículos sólo se podían leer en fotocopias que circulaban de mano en mano. Algunos estudiantes, me contó, han terminado en la cárcel por hacer estas fotocopias.

Politkóvskaya era una especie de refugio para muchos olvidados; escondidos más bien. A las puertas del periódico, en Moscú, de vez en cuando se formaban colas de gente que le pedía que contara sus historias. Las puertas del periódico, el sábado, se llenaron de ramos de flores.

Hasta el sábado, ella pensaba que la palabra podía salvarla. Lo creía a pesar de que en 2004, ya estuvieron a punto de matarla. Salió en avión de Moscú hacia Beslán para intentar convencer a Masjádov de que parara el secuestro del colegio, pero no llegó. Se despertó en un hospital. En el avión había pedido un té, y estaba envenenado. Se salvó por muy poco. Lo cuenta en un artículo titulado Envenenada por Putin.

Creía en la palabra, a pesar de aquella noche en Chechenia en la que unos soldados rusos fingieron que la fusilaban. Lejos de casa. Sola.

Creía en la palabra contra Putin, a quien veía como "un discípulo muy aplicado de Stalin. Lo único es que Stalin se las arregló para eliminar a más de 20 millones de personas y Putin todavía no ha llegado a tanto. Nuestra tarea es no permitir que Putin llegue a tener la envergadura de Stalin".

Tenía la palabra, pero la mataron. Un tipo con gorra oscura. De cuatro tiros. En el ascensor. El día del cumpleaños de Putin.

Las otras veces que escribí sobre ella no estaba triste:
Gatopardo: La migraña de Putin (junio 2005) (pdf)
balazos: Mancha (diciembre 2003)

Otros:
P21: El frente era Anna Politkovskaya
Guerra eterna: Anna Politkovskaya (1948-2006)
What's New: The Killing of One of Us
Boing Boing: Russian Journalist Anna Politkovskaya...

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13 comentarios:

  1. Es una historia impresionante y honra a la profesión. Ojalá siga habiendo personas buenas y valientes dispuestas a contar lo que se esconde bajo las alfombras más apestosas. Y que se nos contagie una pizca de este coraje.

    Ayer escuché unas palabras tremendas de Politkovskaya en la radio: estoy muy cansada, decía hace unos meses, pero si no cuento lo que ocurre en Chechenia nadie se va a enterar. Me gustaría dejarlo y descansar, pero no puedo no ir.

    No puedo no ir. Qué lección.

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  2. Pero ahora estamos todos triste que el estalinismo todavía siga vigente en sociedades que se proclaman como avanzadas en el siglo XXI que nos toca vivir. Creo que si matan a un mensajero de tanto talento y tanta pasión sentimental por la verdad como esta señora, no sé que podemos esperar. Es una pena.

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  3. Ander, no conocía esas palabras de Politkovskaya, pero son impresionantes. Si no lo cuenta nadie, desaparece. Poco más se podría decir de la profesión.

    Martin, espero que queden otros.

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  4. "No puedo no ir" es un epitafio que se podría haber evitado.
    Estas palabras me recuerdan a aquél que dijo eso de: "Si pudiera elegir, preferiría no hacerlo"...

    Gran texto.

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  5. Sería una indecencia tirar de la lengua a David para que opinara sobre el caso Yanke.

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  6. Feliz cumpleaños, Señor Presidente :(

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  7. Menos mal que no tengo que decir nada.

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  8. "Hay personas que luchan toda la vida, esas son las imprescindibles" (Bertolt Brecht).
    Que personaje siniestro el tal Putin, criado a los pechos del Politburó y heredero natural de Stalin.

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  9. Además de ex espía de la KGB.

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  10. Me he dado cuenta de que falta una página del artículo de Gatopardo. Intentaré arreglarlo.

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  11. era una gran mujer

    http://cmartinezmockel.blogspot.com/2006/10/la-pasin-de-anna-politkovskaya.html

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  12. He conseguido arreglar lo del perfil de Gatopardo. Ya tiene todas las páginas. Le faltaba el final.

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