21.12.06

Anotaciones israelíes (8)

Sabath en Tel Aviv. La ciudad parece sumergida en un domingo sin fútbol. Anochece a las cuatro y media de la tarde, y en ese instante del viernes comienza el sabath. Por las calles no circulan coches, ni personas, ni perros; sólo algunos gatos merodean por el puerto de Yaffo. Si no fuera por las farolas y los semáforos, que siguen funcionando, uno tendría la certeza de que atraviesa una ciudad fantasma: están cerrados los bares, los restaurantes, las tiendas, las oficinas, los quioscos. Muchos lugares que abrían en sabath han sufrido fuertes presiones de los ortodoxos para no hacerlo.

Tardamos más de media hora en encontrar un sitio para sentarnos y tomar una cerveza. En la playa tiene todavía instaladas unas 30 mesas, y unas lámparas moradas y rosas. Pero no hay nadie allí mirando el mar. Dentro sólo están las dos personas que atienden el sitio y un hombre que come una hamburguesa. Después de la primera cerveza, y ante las dificultades comprobadas para encontrar un restaurante donde cenar, decidimos quedarnos. También hamburguesas para casi todos, pero sin queso: kosher sin sabath.

En el postre, nos sacan unos dulces que son como una bomba de la masa de los dounts rellena de una especie de mermelada de fresa. Además de sabath, es hanuka, y eso sí lo celebran. Es por la victoria de los macabeos sobre los griegos, que entonces, en el 200 a.C. ocupaban la tierra de Israel. Es el esquema de cualquier fiesta judía: intentaron exterminarnos; no lo consiguieron; lo celebramos.

[Israel 2006]

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