27.3.07

Al borde de la tragedia

Pocos años después Pera [la mujer que mecanografió Cien años de soledad] me confesó que, cuando llevaba a su casa la última versión corregida por mí, resbaló al bajarse del autobús con un aguacero diluvial y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las recogió empapadas y casi ilegibles con la ayuda de otros pasajeros y las secó en su casa hoja por hoja con una plancha de ropa.

(Gabriel García Márquez cuenta en Cartagena de Indias cómo escribió Cien años de soledad)

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