14.8.07

Gran helada. La nieve cruje. Se te pegan las fosas nasales, los dientes duelen de frío. Los alemanes, muertos por congelación, yacen en las carreteras por las que avanzamos. Los cuerpos están intactos. No los matamos nosotros; fue el frío. Algunos bromistas colocaban a los alemanes congelados de pie, o a gatas, componiendo intrincados y extravagantes grupos esculturales. Los alemanes congelados de pie, con los puños en alto, o con los dedos abiertos. Algunos parece que están corriendo, con la cabeza hundida en los hombros. Tienen las botas deshechas, abrigos finos, y usan rellenos de papel que no mantienen el calor. Por la noche los campos de nieve parecen azules bajo la luz de la luna, y los oscuros cuerpos de los soldados alemanes congelados están allí de pie, sobre la nieve azul, colocados en una broma.
(Anotaciones de Vasili Grossman en el invierno de 1941-42 recogidas en el libro editado por Antony Beevor A Writer at War)

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