6.1.09

Historias de los Reyes

La noche de ayer, la de los Reyes, debería también estudiarse como la del inicio en la ficción de muchos. Recuerdo, por ejemplo, la proeza de un compañero de clase, que logró no dormirse esa noche, para desentrañar el misterio: "Estaba con los ojos cerrados, pero me hacía el dormido. Y ya muy de noche oí un ruido, como carreras por el pasillo. Me habían dejado la puerta un poco abierta, y por la rendija vi pasar la capa de uno, creo que era Baltasar".

Historias de éstas escuché (y quizá conté) muchas. Y en ellas –también en ese primer cuento de aquel niño– se podían encontrar ya casi todas las razones por las que alguien se pone a escribir, tenga la edad que tenga: la compañía de los que escuchan, la fascinación en sus caras, la capacidad de crear mundos y con ellos explicar lo incomprensible, de espantar fantasmas...