13.8.09

Enredado


Miraba el otro día letrasenredadas.com, el homenaje de sus amigos a Pedro de Miguel, a quien sólo vi un par de veces de refilón, y de repente me di cuenta de que casi todos aquellos eran los que yo leía casi siempre en sus respectivos sitios. También me di cuenta algo menos de repente (quizá ya cuando dejé de mirar el sitio) de por qué los leía siempre, por qué ésos precisamente: me sentía cosido a ellos con una especie de hilo invisible, tan invisible o escurridizo como que sólo lo había visto un par de veces de refilón. No me había enterado hasta entonces, pero el asunto parecía tremendamente cierto. Sin embargo, me decidí intentar olvidarlo enseguida: me pareció muy raro tratándose de un tipo tan célebre por un hilo rojo.