14.12.09

Reversos

Cuando lo de Japón, yo esperaba a que Irene se durmiera para sacar el cuaderno. A veces en un tren bala, a veces sobre un futón. Anotaba como quien atraviesa mariposas con alfileres: o se acierta o escapan flotando. Pensaba en alguno de esos ratos que estaba escribiendo en el reverso del sueño de Irene. Y pienso ahora de vez en cuando que en ese lugar extraño es donde habitan todavía ahora aquellas notas: allí se ubica mi Japón.

En realidad hacía bastante tiempo que no pensaba en nada de esto. Hasta que el otro día Ander me dijo que se alegraba de ver que no aparecía por aquí para escribir nada, porque eso seguro que significaba que me sucedían cosas buenas mejores que andar por aquí. Imaginaba (bastante bien) el reverso del silencio, roto ahora fugazmente desde el reverso de un doble sueño.