27.2.12

Para qué sirve un periódico

Estos días de aparentemente inexorable cierre de periódicos he recordado esto que escribió Vladimir Dimitrijevic en su colección de textos sobre fútbol "La vida es un balón redondo":
Pocos días después de mi llegada a Suiza, en Granges, como refugiado, padecí el primer gran dolor del desarraigo: Yugoslavia jugaba en Belgrado contra Inglaterra, y yo no estaba allí. En el equipo de Yugoslavia jugaba Milos Milutinovic, un jugador soberbiamente dotado, un pura sangre de nacimiento. Yo le había visto despuntar, y había asistido a la disputa que había enfrentado a nuestros dos grandes clubes a causa de él. Él anhelaba jugar en el Estrella Roja, pero el Partizán, como era el club del ejército, se llevó el gato al agua. 
Él jugaba, y yo estaba en Granges, ciudad de lengua alemana. Yo conocía apenas diez palabras en alemán. Había allí una sirvienta que sabía desenvolverse en inglés y que se compadeció de aquel muchacho completamente solo, en aquel hotel, desamparado, esperando lo que su suerte pudiera depararle. Ella me tradujo la columnilla consagrada al partido Yugoslavia-Inglaterra. Yugoslavia había ganado por 4 a 0 y Milos Milutinovic había hecho un partido memorable. Yo estaba entusiasmado y exasperado. 
El grupo de mis amigos, de las personas que conocía, con las que había vivido, ya no estaba allí. Fue entonces, al caminar por las calles de Granges, durante el crepúsculo de aquel día, cuando tuve la sensación de que jamás regresaría a mi casa.