23.5.14

La desaparición de Iván Helguera

No debería despreciarse la angustia de Helguera al constatar que no tenía entrada para la final de Lisboa. “Es el trato recibido después de tantos años”, se quejaba del Real Madrid, de quien esperaba la cortesía. No ha de tomarse a la ligera su ahogo, al explotar, es también su propia trampa. Con media ciudad buscando el ardid para hacerse con un boleto, una sobreactuación del tipo, eh, que yo he ganado dos Champions, resulta equivalente a la fantasía. Hasta el punto de que en algún momento de la tarde del miércoles la angustia de Helguera quizá no fue tanto por carecer de entrada, sino por sospechar que en realidad no había ganado Champions alguna.

En Madrid, el pedigrí de exfutbolista se ha usado mucho para beber gratis. Bernardo Salazar recuerda al menos dos grandes avistamientos. Una noche un parroquiano rememoraba en la barra su pasado madridista, que incluía al menos una Copa de Europa de las antiguas. Le pidió el nombre, el apodo, las fechas. Pensó un poco y se lo quedó mirando: “Tú no has jugado en el Madrid en tu vida”. El otro, claro, se revolvió, la cara de Helguera en el momento de aquel dolido “después de tantos años”. Salazar le retó a volver otro día con alguna prueba. Lo que fuera: un recorte, una fotografía, un contrato. En ese caso, pagaría una ronda. El tipo nunca regresó al bar. En otro local, otra tarde bebía uno que contaba estiradas suyas en la portería del Atlético de Madrid. “No. Eso no puede ser”. “¿Cómo que no?”, se defendió. Salazar le recitó por orden cronológico todos los porteros que habían jugado algún minuto en el equipo desde el final de la guerra civil hasta aquella misma tarde, de la que huyó el farsante perseguido por la hilera de guardametas.

No puede despreciarse la angustia de Helguera, el otro día, incapaz de conseguir una entrada, recitando de memoria las alineaciones de la final de París, de la de Glasgow, y dándose cuenta, varias horas después, de que, en efecto había desaparecido. Que nunca ganó la Champions. Ni una sola vez. Como todos los que no tenemos boleto.