6.6.14

El confeti

Me he detenido a rastrear lo del Eibar, ese festejar el ascenso con los restos de una decepción. Desde las fiestas de cumpleaños en casa de Ana Mato, al confeti que cae se lo mira con la sospecha de quien se ha visto obligado a tratar con la cascada verde de Matrix. De los papelitos flotantes de esa fiesta infantil escapaba, como volutas del cigarro de un don, un aroma de Gürtel. Según el dueño de la empresa que lo organizó, Francisco Correa le pidió que esos gastos los colara en la factura de las celebraciones del ascenso del Getafe a Primera: 4.680 euros de confeti. En la casa de Pozuelo celebraron con las sobras de una alegría. Y parecía que no pagaba nadie.

Lo del Eibar en la plaza del pueblo también fue una alegría bajo el confeti de otro. Pero pagando. En la última jornada, el Barcelona tenía preparada una fiesta en el Camp Nou por si ganaba la Liga, pero el Atlético la anuló con un empate. Al Eibar le venía bien algo que se iba a echar a perder: compró el confeti que no usaron, y en los detalles de esa operación se puede medir el tamaño del disgusto por una Liga que en sus últimos estertores parecía que no quería nadie. Fueron unos 30 kilos, que a través de cualquier web del ramo podrían conseguirse por unos 300 euros. Digamos 350, por no quedarnos cortos. Si se añade además un cañón (en el vídeo de arriba, en el 1:17:57, parece que solo usan uno), serían unos 1.000 euros más, que incluso podrían rebajarse alquilando. Digamos que, como mucho, el Eibar tendría que haber pagado esos 1.350 euros por una alegría de segunda mano.

La cifra es, además, el primer dato que mide con cierta precisión la desgana del Barcelona. Viendo el vídeo de la fiesta en la que acabó el confeti, no se puede dejar de pensar en lo ridículo que habría quedado en el Camp Nou. Luce algo mejor en la plaza de Éibar. Eso es lo que parece que llevaba semanas diciendo el Barcelona: que para celebrar esa Liga, mejor que celebrara otro, aunque fuera un ascenso a Primera. Como aquel del Getafe.