15.6.14

Jaque al descubierto

Ahora empiezo a dudar si no tendrá Del Bosque algo de Pirlo. Pero eso es ahora. Antes, justo después del 1-5, subí al coche y me fui a casa escuchando los ecos del hundimiento en la radio. Cené también con la radio de fondo y luego busqué en la televisión los goles. Me recordé a mí mismo una madrugada del verano de 2002, sentado un rato largo en el coche, a la puerta de la casa de un amigo con quien había visto el España-Corea del Sur, aquel partidazo de Al Ghandour. Con la radio encendida. Como bálsamo: el relato como calmante.

Después del 1-5, Del Bosque cumplió con las tareas que le tenía previstas la FIFA, viajó de Salvador de Bahía a Curitiba y al llegar, casi de madrugada, vio de nuevo el 1-5. Luego se puso el otro partido del grupo, el Chile-Australia, y se quedó dormido.

Para cuando supe ayer de ese adormecimiento, ya había pasado casi un día completo sumergido en disonancias extrañas. El Marca les ponía incluso aroma: la portada del luto traía adosada una muestra de la colonia Invictus, de Paco Rabanne. Habíamos preparado el mundo para otra cosa, y el contraste del hundimiento con un país empapelado con publicidades de jugadores victoriosos resultaba entre brutal y desconcertante. Un amigo me contó que un buen grupo de vecinos oyó a su hijo de cinco años decir: “Lo que me ilusiona del partido de ayer es que Casillas hizo un paradón buenísimo”.

Recordaba todo esto (el 1-5, Del Bosque adormecido, el paradón de Casillas) ayer a medianoche mientras veía tumbado el Inglaterra-Italia. Al repasarlo, me iba enfadando un poco con Del Bosque. Cómo podía haberse quedado dormido mientras jugaban los dos próximos rivales. Con todos nosotros aquí flotando en el disparate de un decorado equivocado. No están las cosas para que él, precisamente él, se quede traspuesto mirando el fútbol.

Entonces Pirlo corrió hacia un balón y lo dejó pasar por debajo como si el partido no fuera con él. Con la pelota perdiéndose a su espalda, él siguió hacia el compañero que le había dado el pase, quizá para regañarle por haberle estropeado con una mala postura la obra de arte que estaba pintando en Manaos. Mientras los ingleses tomaban nota, el balón llegó a Marchisio, que marcó el primero. Jaque al descubierto de Pirlo. Un pase de gol haciéndose el dormido.