16.6.14

El gol


Al estribillo del estilo innegociable lo ha sustituido estos días en la concentración de España la obsesión por el gol. Por muchos goles. Y mientras sucedía ese cambio sobre un carrusel interminable de imágenes de Fernando me he topado con este fragmento de Juan Tallón en su “Manual de fútbol”:
Hemos visto las mejores mentes destruidas por el gol. (...) Nadie sabe de verdad cuál es el valor de un gol hasta que empieza a escasear, como si fuese agua seca. En cierto sentido, el gol es un individuo harto de todo, que siente la necesidad, periódicamente, de encerrarse en el baño y perder la llave. No hay pautas. Las cosas pasan y dejan de pasar sin una razón definida. No quiero decir que no la haya. A lo peor tenía razón Lukas Podolski, que en un alarde de alegre ignorancia, manifestó que “el fútbol es como el ajedrez, pero sin dados".
Y también, aún con Torres en mente, y por lo que pueda pasar el miércoles, recordé esto otro que escribí el día que, casi sin querer, rompió una asombrosa sequía de más de 1.500 minutos:
Después del leve fallo con el que rompió el encantamiento, Torres no sale corriendo en un estallido de liberación. Se queda tranquilamente a recoger la pelota, con media sonrisa, mientras se acercan sus compañeros a abrazarlo, uno a uno, como por turnos. El besamanos parecía exactamente lo que era: un partido homenaje a una gloria recién archivada en las hemerotecas.
(en la foto, de Reuters, Torres esquivando el gol contra Holanda)