12.7.02

Cobardes

Mira que éramos cobardes. Cuando esperábamos a que estuvieran todos acostados para ir a disculparnos al cuarto de la niña. Y además luego nos retirábamos al nuestro a moquear el pañuelo, procurando ahogar los grititos contra la almohada. Vamos, algo así como seguir concursando en Estudio de actores después de que lo retiraran de la parrilla. Un mensaje en una botella que no alcanza ninguna playa. Pura cobardía. Ni siquiera se lloraba a gusto, con aquellos almohadones atravesados en la boca.

Pero ahora la gente sí que sabe. Sin medias tintas ni almohadones, para que lo oiga todo el mundo. Ayer una madre contó que su niña se había presentado al cásting de Operación Triunfo y la habían mandado para casa la primera, todavía con el tembleque. Y, claro, le tocó bronca. Por inútil. Con lo fácil que habría sido ponerse a vivir del cuento. Si le hubiera hecho caso... Si es que... Aunque era una madre arrepentida. Aquí hace un amago de llorar y se le arruga toda la cara. Pero se recompone porque está a punto de salir la niña, que han llevado al programa engañada. Y ni besó a la madre ni nada. Como si no le importara el mal rato que pasaba diciendo que había ido a pedirle perdón a su hija. Diciéndoselo directamente a la cámara. Como se hacen las cosas. Ahora esto se le dice a España, que es quien de verdad entiende en qué consisten estas canalladas. También Bustamante dio las gracias a España, que le hizo grande y llorón. Llorón de verdad, sin cojines ni vergüenzas. Como un hombre.

Pero la niña parecía de las de antes. De las que prefieren ir por la espalda y a lo oscuro. Cuando nadie mira. Y no hizo ni caso a la presentadora que les dijo: "Pero daos un beso, ¿no�" Menos mal que les jaleó un poco la gente ("Que se besen") y se lanzó la madre a por la mejilla; que si es por ella... allí toda tiesa. Seguro que la muy blanda habría preferido un par de lágrimas privadas. Pero eso ni es perdón ni nada. La culpa la quitan los aplausos y la mirada esa quieta de España, confirmada con ráfagas de SMS al 5533.