26.7.02

Muy normal

Por fin los americanos han comprendido que el crimen peor lo comete la gente normal, y van a ponerse manos a la obra. Y para ellos ponerse manos a la obra es contratar un millón de compatriotas que observen intensamente lo cotidiano e informen cuanto antes de las temibles componendas terroristas. Necesitan ponerse en guardia contra la "aparente" normalidad, que es donde se cuece todo. En la mesa camilla. ¿No se dan ustedes cuenta de que siempre que se detiene a un asesino en serie los vecinos dicen en la tele que parecía un tipo normal? Claro que lo era. De los más normales.

Por eso pasa lo que pasa. Porque debe de haber quien espera que los terroristas circulen por el parque con una bomba lapa en la mochila, un pasamontañas y una pistola asomando por el cinturón. Desengáñense. El delito peor se urde en la tranquilidad de una tarde de domingo. Y aquí es donde entra el millón de yanquis mirones. El vecino que termina de cenar, envía a los niños a la cama y saca la basura al contenedor aparcado a la puerta; ese vecino realmente no saca la basura. Ese vecino recorre su jardín cavilando dónde comprar una avioneta mientras el resto del vecindario piensa que todo sigue como estaba: después de cenar siempre sale a deshacerse de las sobras. Por eso se necesita el millón de yanquis mirones: barrenderos, electricistas, antenistas, fontaneros y carteros. ¿A alguien se le escapa que ya nadie escribe cartas si no es para conspirar? Afortunadamente habrá pronto dos millones de ojos cuidando de todo e informarán inmediatamente a la célula del barrio, o al organismo competente, ya se verá.

Los agoreros dicen que temen que todo termine en un cruce entre Inquisición y república soviética. Pero subestiman el genio yanqui. Los americanos emprenden una cruzada antiterrorista y detienen inmediatamente a un tipo que estaba a punto de decidirse a ponerse a construir una bomba sucia, sea eso lo que sea. Los americanos son de nuevo invencibles porque han descubierto ya que el terrorismo dormía en el cubo de la basura. Uno normal, de andar por casa.