17.1.03

Tarjetas

No sé si es mejor o peor saber que Bush no piensa lo que dice, sino que lo dice confiando en que otros lo han pensado ya, que para eso les paga. Y así sucesivamente: porque luego hay quien repite lo que dice Bush confiando en que éste lo ha pensado, que para eso le dio el voto, o se ha aliado con él. Depende de quién esté repitiendo. Pero a Bush le pasan tarjetas con frases manuscritas por otro, como todo el mundo sabe. Incluso él lo sabe, cuando se sienta en el sillón de casa y dice: "A Sadam Huseín se le está acabando el tiempo". Y se queda tan ancho. Pero ahí queda eso.

¿Qué tiempo se le acaba? ¿Para qué era ese tiempo? ¿Se le acaba a Sadam el tiempo para que los inspectores descubran el escondite del tesoro bacteriológico? Como confío en que el guionista de Bush sabe bien por qué ha escrito lo que ha escrito, me extraña llegar a estas preguntas, y pienso unos segundos que me he equivocado. Aunque a lo mejor Bush no ha podido ensayar esa semana en la academia y por eso se ha confundío, como Rosa. A lo mejor en la notita de esa semana no venía anotada esa frase, sino otra. Ésta es la sensación que tengo cada vez que Bush dice algo: que se equivoca de papel o no entiende la letra de su guionista. Lo mismo me sucedió hace unas semanas, cuando el parlamento iraquí no quería que entraran los inspectores en Irak. Según la ONU, eso ya bastaba para que empezara la fiesta. Unos periodistas se encontraron a Bush y él leyó: "No os fiéis, ese tío es un dictador". Pensé que se había equivocado de tarjeta, y que ésa era la que le habían escrito por si el parlamento aprobaba lo de los inspectores. Incluso pensé que se había equivocado de cara, que esa cara suya de fastidio infinito era la que aconsejaba la nota que leyó por error. Y por tanto, un error.

Pero a lo mejor Bush de verdad lo único que quiere es darle un viajecito a sus soldados. Pase lo que pase. A lo mejor es verdad que se le acaba el tiempo a Sadam y Bush ni siquiera pensaba en el escondrijo del tesoro bacteriológico cuando lo dijo. Porque si no no tendría sentido. Y esas tarjetas que le dan para que lea debe de estar escribiéndolas -y pensándolas- alguien. Digo yo.