14.11.03

Premio

En esto del hombre que ha desaparecido con un boleto de lotería muy premiado, casi me gusta más la versión del fugado. Bueno, realmente la mejor versión no ha sucedido, aunque aún hay tiempo para que el que guardó el billete en el banco escape y lo esconda en un cuarto blindado de la competencia. Y así sucesivamente, hasta que el manoseo le borre los números al billete y se queden todos con cara de tontos. Pero hasta que suceda esta huida en cadena, me quedo con la versión del primer fugado, al que acusan de ladrón unos que trabajaban con él.

Digo trabajaban, porque —se resuelva como se resuelva— a ver cómo se reincorpora este fugado a tomar el pincho de media mañana. El caso es que a este hombre la suerte le ha hecho tan vulnerable como el uniforme a un árbitro de primera regional: atascado en el barro, en medio de 22 jugadores furiosos, sus familias y novias más furiosas aún. Tiene el silbato y las tarjetas, pero las tarjetas no sirven para correr más deprisa. Así que imaginen que el desaparecido con el billete realmente lo compró por su cuenta, pero le enseñó a alguien el número. Ese alguien, en cuanto supo que había sido premiado, se puso de acuerdo con otros 18 para inventar que tenían una peña que compraba conjuntamente un billete de lotería, con la esperanza de pagarse una cena al año al precio de dos o tres, que es lo que habrían pagado por los billetes. Porque nadie en sus cabales espera seriamente que le toquen 6 millones de euros. Así que de repente el hombre de la suerte se convierte en fugitivo forzado, porque ha visto La comunidad de Álex de la Iglesia y sabe que irán a por él. Y también sabe que todo el mundo creerá a los repentinos peñistas que dirán que si no anduviera en algo turbio el fugado no sería un fugado y se comprarían todos apartamentos en la playa.

No hay duda de que el fugitivo es un fugitivo forzado, porque en caso contrario habría ido inmediatamente a cobrar los millones y ningún juez podría habérselo impedido. Ni siquiera habría habido tiempo para pensar que eso era posible. No hay duda de que el fugitivo es un fugitivo forzado. Por eso y porque es mucho mejor historia. Y ya está.