5.11.04

La lluvia

El martes, salía del periódico a la hora de comer mientras miraba al cielo y calculaba cuánto iba a mojarme, pero me interrumpió la recepcionista, que siempre nos dice las cosas unos cinco segundos tarde. Aunque quizá debería decir que me sobresaltó. Hasta luego, le dije, hasta luego, me contestó, cinco segundos antes de añadir, oye, que... no sé por qué, pero es que siempre te confundo con David Álvarez. Claro, es que soy David Álvarez, le contesté.

Esto, que para mí era lo más normal en aquel momento, la dejó a ella casi con el mismo sobresalto que yo acababa de sentir mientras empujaba la puerta para salir a mojarme. Supongo que, para ella, significaba algo así como que acababa de darse cuenta de que llevaba meses confundiendo a todo el mundo con todo el mundo. Si a mí me confundía con David Álvarez, eso suponía que de vez en cuando veía a otro tipo que ella pensaba que era David Álvarez, pero que no lo identificaba siempre como tal. Y que a mí me llamaba –algunas veces– de otra forma que no me atreví a preguntarle. Como si, para ella, yo fuera David Álvarez sólo la mitad del tiempo. Como se imaginarán, que a mí me confundan con David Álvarez abre una cantidad infinita de posibilidades sobre la identidad que vienen a ser algo así como un enorme laberinto lleno de espejos. De hecho, hoy, tres días después, ni siquiera sé lo que implica de verdad, ni puedo imaginarme quién piensa la recepcionista que soy. Ni lo que pueden pensar de mí otros muchos, entre los que perfectamente puede encontrarse el tipo que camina con el periódico mientras la recepcionista piensa que él es David Álvarez. Todo esto, como he dicho, me sobresaltó, pero no fue el sobresalto completo. Quedaba un poco. Cuando ya había dado por terminada la conversación y estaba casi fuera del edificio, la recepcionista me dijo: ¿Entonces no te pregunté antes a ti si estaba Fernando arriba? Pues no. Ni eso ni ninguna otra cosa.

Esto sí que no me lo van a creer, pero desde el martes tengo una impresión extraña que no consigo destrozar: a veces soy David Álvarez y a veces me parezco a David Álvarez. Como todo el mundo.