18.11.08

Los diarios y las alturas

Tampoco era una gran cumbre la que me llevaron a ver el sábado: 1.054 metros, un paseo, decían los asiduos. En realidad no era nada, pero en el pico Monsacro, quizá por el silencio, uno se siente suficientemente lejos como para comenzar a pensar que la vida es algo que sucede abajo, y que eso de ahí arriba, en el silencio, nada tiene que ver con lo que repta por el suelo.

Ya en la bajada, al ver de lejos un hombre tumbado en la hierba al lado de una mujer, me imaginé que habrían subido precisamente por eso, por el alejarse. De más cerca, vi que el hombre tumbado leía un diario, que teóricamente lleva dentro aquella vida que repta por el lejano suelo.

Entonces ya no supe si podía seguir pensando lo mismo, si era posible que el hombre anduviera huyendo de aquello mismo que le veía degustar. Quizá esa especie de versión portátil de la vida no se parece tanto al original como se dice, y uno puede sentirse lejos pese a sostenerla en las manos. O tal vez sí es como la vida, pero en páginas, lo que otorga la tonta oportunidad de saltar a lo siguiente, o incluso a lo de otro. Tal vez eso permita disfrutar con tanta placidez aquello de lo que se huye.

Evidentemente, también puede que no se trate de nada de lo anterior, o sólo de una pequeña parte de todo. Pero creo que si comprendiera mejor a ese hombre que subió hasta allí con un periódico a leerlo en la hierba, entonces sabría algo más acerca de en qué consiste mi oficio.

4 comentarios:

  1. Anónimo13:44

    El periodismo ha perdido su sentido en los últimos años. Ya no hace falta ir a China para saber qué ocurre.
    Las Facultades de Ciencias de la Información andan buscando su lugar en el mundo.
    Lo mejor era antes. Estudiabas Derecho y si valías para escribir te sacabas el título en la escuela oficial. Pero sabías más de leyes y de políticas que un tipo que se pasa cinco años en un sitio donde le dicen cómo tiene que escribir. Lo mismo en el mundo de la cultura: las secciones culturales de los periódicos han sufrido un bajón terrible desde que en ella trabajan los periodistas. Yo prefiero que me hable de la última novela de Auster un filólogo.

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  2. Bueno, bueno, discrepo bastante con anónimo. Creo que sinceramente no tiene mucha idea de lo que se imparte en las facultades de comunicación. De la misma manera que una persona puede saber mucho de un tema pero ser un negado para explicarlo o impartir clases sobre ese tema, no creo que cualquier pueda ser periodista. Es lo que creo y mi experiencia es que en las Facultades de comunicación no sólo se aprende a escribir. Sino que se forman autenticos profesionales de la comunciación.

    Creo que en general, hay gente bien preparada en españa y que sabe contar historias y explicar las cosas con rigor y fundamento. De la misma forma que no entiendo porqué un periodista no va a tener la suficiente capacidad para cuando necesite contactar con un experto en legislación europea por ejemplo o empaparse de un determinado problema de disponer de todos los recursos a su alcance, y mejor aún poder tener diferentes y contrastadas voces sobre un asunto e intentar ser lo más imparcial posible (tema el de la imparcialidad que no sé si un experto al final podría conseguirlo, ya que al final estaría envuelto en el ajo). La verdad que es una discusión con mucha más miga.

    Del mismo modo que creo que sigue siendo necesario ir a China para saber qué es lo que de verdad ocurre. Buenos ejemplos de ello, y el autor de este blog lo sabe, hay muchos. Estas semanas he alucinado con el trabajo de gente como David Beriáin o Unai Aranzadi. U otros ejemplos que conozco de primera mano son Zigor Aldama o Mikel Ayestarán y una larga lista de periodistas que se marchan a las chinas o lugares más remotos para traernos la cara de unas historias que no aparecen en el resto de agencias o periódicos.

    En cualquier caso, David, me ha gustado mucho la imagen que has creado y la historia. Yo tampoco he subido nunca al monte con un periódico ni se me ha ocurrido hacerlo, ni lo entiendo. Tampoco sé qué le pasaría a ese hombre por la cabeza. Y eso me ayudaría a entender mejor nuestra profesión

    Saludos, David.

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  3. Yo tampoco he subido nunca con un periódico, pero viendo allí al tipo tumbado tengo que confesar que me apeteció también leer el diario un rato allí arriba. Quizá olvidamos a menudo la parte placentera de la lectura de diarios.

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  4. Para mi también tienen una parte placentera pero por ejemplo con un café y un zumo un fin de semana por la mañana o en una bulliciosa cafetería de par de mañana. Eso sí que es un placer. Pero me costaría llevarme un periódico a la montaña.

    Saludos, David.

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