1.12.08

La vida de los fantasmas

No sin cierto orgullo, nos dice: "Ésta es la Biblioteca de Boma". Nos presenta a la bibliotecaria y su ayudante. Pero ¿y los libros? No hay uno solo. Nos explican que están guardados en cajas, en distintos depósitos, pero que, algún día, se construirán estantes y los libros serán traídos aquí y esta habitación se llenará de lectores. Entretanto, la bibliotecaria y su asistente vienen puntualmente a sus puestos de trabajo, donde pasan las ocho horas reglamentarias.
Mario Vargas Llosa contaba este domingo su visita a Boma, la capital del Congo. Según cuenta, una especie de galería de trabajos imaginarios. Además de en la biblioteca, encuentra atareados con ocupaciones fantasma en una estación de ferrocarril de la que hace mucho que no sale ningún tren y en un taller de reparaciones en el que ya no quedan trenes que desguazar.

Dice Vargas Llosa que eso que se ha encontrado "es una manifestación de esperanza, una manera de resistir la desesperación, de proclamar a los cuatros vientos que hay un futuro, que la vida -el trabajo- volverá a renacer y que el desgraciado país que es el suyo resucitará de sus cenizas, como un Ave Fénix". Sin embargo, parece más una condena masiva de encadenados al pasado. Como fantasmas.