3.7.09

Claudia

La he visto pelear con algo de otro mundo. Fue justo al principio. Yo la miraba dormir, y ella soñaba: arrugaba la cara, encogía las piernas, braceaba. Quien no ha estado antes en este mundo sólo puede soñar con cosas de otro. Y contra eso peleaba Claudia nada más llegar.

Se batía armada con un par de manoplas blancas. Aunque no se las habíamos llevado pensando en sueños imposibles, sino para protegerla de sus uñas. Mantenía una mano defendiendo la cara, y con la otra repartía golpes por encima de la cabeza. Manoplas de algodón contra pesadillas de otro mundo.

Ella peleaba y yo pensaba –ya entonces, justo al principio– que no podía ayudarla. ¿Qué sabía yo de cualquier otro mundo? Sabía que a éste llegaría con uñas largas y que para eso le irían bien las manoplas. Nada más. Por eso las tenía calzadas.

Ella peleaba y yo pensaba –ya entonces, justo al principio– en otras peleas de luego, con otros sueños y fuera de ellos. ¿Qué sabré yo de esos mundos entonces? Puede que no sepa nada distinto de las manoplas, pero el algodón al menos evita que uno se haga más daño mientras lucha. Quizá sea imposible saber más, hacer más; del mismo modo que lo es ayudar con sueños de otro mundo.

Aunque supongo que en realidad no hace falta. La he visto pelear contra algo de otro mundo con armas de éste. Y venció. Seguro que también lo hará más adelante al revés.

12 comentarios:

  1. Enhorabuena amigo! Y ahora, a palear con ella :-)

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  2. Sabrás ayudarla. Seguro. Y ella será fuerte y peleará.Siempre se levantará. Si esas cosas están escritas en algún sitio, me temo que lo pone en el día que nació.

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  3. Gracias, aberron. Ya estoy sopesando las clases de boxeo, pese a lo de la fecha de Sulizhen. Por si acaso.

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  4. Lo cuentas muy bien. Justo al principio. Las manoplas como única cosa que se puede hacer. Esa dificultad para ayudar. Pero las manoplas hacen mucho más de lo que parece. Son mucho más de lo que parecen. Felicidades otra vez.

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  5. Enhorabuena, David. Un fuerte abrazo.

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  6. Felicidades. Y a por nuevos descubrimientos.

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  7. Gracias, a eso vamos. Tú sigue dándole a la zapatilla ;)

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  8. Enhorabuena, David. Al leerte he sentido una doble añoranza: la primera por la crianza, la felicidad de tener un hijo; la segunda, porque me pasé lainfancia con manoplas de algodón. Aún lamento el día en que dejé de usarlas: no sé si por las averías que hago a otros o por las que esa idea me hace a mí misma.
    Qué añoranza: ese olor tan tierno, esa felicidad.

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  9. Es tremendo. Muchas gracias.

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