15.7.09

Sadam, el ilusionista


Como todo el mundo sabe, el verdadero y definitivo final de Sadam Huseín sólo podría suceder una vez desaparecidos sus dobles. Los cabos sueltos. Pero ya está: el FBI ha publicado los documentos secretos de las “entrevistas” que le hicieron después de encontrarlo en aquel agujero de una granja, con un ejemplar de Crimen y castigo. Y los documentos dicen que Sadam dijo que nunca utilizó dobles. Así desaparecen todos los Sadam.

El prodigio se debe al agente George Piro, uno de los pocos del FBI que habla árabe. Por eso le tocó hablar con Sadam, en lo que los documentos llaman una serie de “entrevistas” y “conversaciones informales”. Le preguntó por los dobles, y Sadam se rió: “Eso son trucos de películas, no la realidad”. Además, quiso explicarle, es muy difícil hacerse pasar por otro. También le preguntó si lo había hecho algún otro miembro del Gobierno iraquí, como su hijo Uday. También lo negó: “No creo que mis hijos hicieran eso”, le dijo Sadam, que luego incluso se adornó añadiendo que, en cualquier caso, él nunca había visto doble alguno de sus hijos. Todo esto revelado por el FBI, en efecto, parece el fin definitivo de Sadam, y de todos los cabos sueltos. Trabajo cumplido. O todo lo contrario.

Repasa uno las respuestas, y entre las palabras lo que asoma es un experto ilusionista. Dice: un truco de película, algo muy difícil, lo nunca visto. Casi hasta suena un redoble. Telones de terciopelo morado y un cañón de luz que lo atrapa en el escenario. Un ilusionista, sin duda. Concienzudo como un escapista que juega en el límite, si uno se fija en alguna de las otras cosas que dice en las “entrevistas”: desde 1990 hasta el momento que lo encontraron en el agujero en diciembre de 2003 sólo habló dos veces por teléfono. Piénsese ahora en el decisivo papel del olvido que permitiría a cada doble hablar con la voz que le diera la gana ya que lo hacía cara a cara. Un ilusionista. Hasta en esas conversaciones del final con el agente Piro. Negándolo todo, mientras le recitaba un poema que había escrito. Quizá no ha desaparecido del todo Sadam, por mucho papel secreto del FBI que se airee.