3.9.09

La cháchara


El verano del 81, Ryan Kelly, prometedor sociólogo y lingüista de la Universidad de Minnesota, se lo pasó llamando a las puertas de todos los granjeros del Medio Oeste para inspeccionar las puertas de sus neveras. Buscaba una tesis doctoral en los postit del estadounidense profundo y, como sucede con las tesis, también allí encontró una. Y entre sus páginas (como es natural), el abandono de la sociología, la lingüística, la sociología lingüística y cualquier forma de escritura automática. A cambio, mantuvo hasta el invierno un resbaladizo olor a maíz dulce pasado por margarina.

Aquel verano del 81, Kelly andaba buscando un asunto que investigar, llegó a su nevera, y sobre la puerta se encontró con la despedida de su novia en un papel amarillo: "No es por ti; es por mí, que no sé, aunque debería". Deformado ya suficientemente por la sociología, se olvidó al instante de la novia en fuga, y vio millones de papeles amarillos derramando destellos de poesía por las neveras del Medio Oeste. Toda una nueva manera de comunicarse determinada por los pocos centímetros cuadrados. La revolución americana del haiku, a por la que Kelly, tan prometedor como desocupado, se lanzó por carreteras de grava entre maizales y lagos. A la caza de una invisible red social que se tejía ante sus ojos.

Entró en cocinas, arrancó cientos de postit de las neveras, y concluyó que los estadounidenses del Medio Oeste eran imbéciles, como todo el mundo sabía (algo también muy de tesis). Concluyó: "Del contenido de las 3.057 muestras recogidas del 3 al 30 de junio de 1981 se colige que el 40% de lo que escrito en este medio es pura cháchara inútil. Se ha excluido de este 40% al menos otro 40% al que quizá pueda reconocérsele cierto valor sentimental, pero que muchos autores no dudarían en clasificar dentro de la misma categoría (...)". Lo que no se lee en el texto es su amargura por la tontería de sus vecinos, tan incomprensible: disponer de una herramienta óptima para el destello breve y ubicuo y terminar con neveras así... Tan como ellos, los imbéciles del Medio Oeste.

[publicado también en letrasenredadas.com]