11.3.10

Caer de una historia



O quizá son las historias las que lo olvidan a uno. Y no al revés, como llevaba días sospechando. Mientras corría, por ejemplo, me escribía frases, párrafos completos, que habían desaparecido luego siempre al llegar a casa. También me di cuenta de que se iban esfumando los recortes de periódico no leídos que amontontaba en la mesita de noche, tal vez para más tarde.

De entre esas historias no leídas y ya desaparecidas, sólo pude recordar el otro día la de Bahia Bakari, la niña francesa única superviviente entre los 153 pasajeros del avión que se estrelló en el océano rumbo a las islas Comoras. Y allí, el párrafo de su relato que me ha hecho pensar si no me había caído yo de esas historias, las no escritas y las no leídas:
Pensé que yo era la única que había salido del avión. Que tal vez por inclinarme tanto para ver cómo aterrizaba me había caído, no sé cómo, a través de la ventanilla. Pensé que mi madre debía de estar muy preocupada en el aeropuerto, con los otros pasajeros, sin saber dónde estaba yo, por dónde andaba.