30.3.10

Los dientes de Sean Flynn

Al parecer localizaron los restos del reportero gráfico Sean Flyn (derecha). | Dana Stone
Después de excavar cuatro meses en la selva camboyana, un británico y un australiano encontraron restos humanos, y entre los restos, dientes. Y los dientes les han llevado a pensar que habían dado con Sean Flynn, fotógrafo para la revista Time en la guerra de Vietnam. También era hijo de Errol Flynn. A mí los dientes me han llevado de vuelta a Despachos de guerra, de Michael Herr, que coincidió con él en Vietnam. Y he ido desenterrando párrafos:
Cuando llegó a Vietnam en el verano de 1965, se le consideró también noticia y se escribieron muchos artículos sobre sus primeros viajes a las zonas de combate. La mayoría se las arreglaban para incluir todos los tópicos, en todos le llamaban "presumido". Aún podían decirse muchas más cosas fáciles de él, había mucha gente por allí más que deseosa de decirlas, pero cuando llegabas a conocerle, muchas de esas historias sólo te parecían deprimentes. Había bastantes periodistas muy serios (mucho) que no podían permitirse reconocer que alguien que tuviese una percha tan sensacional como Flynn pudiera tener algo más. Preferían no tomarle tan en serio como se tomaban a sí mismos(cosa que a Sean le parecía muy bien), y le acusaban de haber ido a Vietnam a interpretar, como si la guerra había sido para él África, o el sur de Francia, o uno de los lugares a los que había ido a hacer aquellas películas por las que andaban siempre juzgándole. Pero en Vietnam había muchos actuando, y más de lo que aquellos tipos tan serios querían admitir, y Flynn sólo actuaba al nivel más serio. No era muy distinto del resto; le fascinaba profundamente la guerra, aquella guerra, pero lo admitía, sabía en qué posición estaba y se comportaba como si no hubiese nada de qué avergonzarse. Esto le daba una visión de Vietnam profunda, sombría, definitiva, un conocimiento de la barbarie de todo aquello que muy pocos de sus detractores habrían comprendido. Todo esto se leía claramente en su cara, sobre todo la barbarie, pero aquellos individuos sólo lo consideraban un tipo guapetón, demostrándole así que, como grupo, los periodistas no eran necesariamente ni más observadores ni más imaginativos que los contables.
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Flynn había regresado la noche anterior de seis semanas con las Fuerzas Especiales del Tercer Cuerpo Táctico, no había dicho una palabra sobre lo que había pasado allí. "Pasado": estaba sentado en el suelo junto al acondicionador de aire con la espalda apoyada en al pared, intentando ver cómo le caía el sudor de la línea del pelo.
*La foto es de Dana Stone, de la CBS, capturada con él por la guerrilla comunista en 1970.