8.7.14

El balón de Di Stéfano

"Un día fuimos al cine a ver una película del Oeste, y en la entrada daban números para la rifa de un balón de fútbol; todavía recuerdo que me tocó el 14... Llegó el entreacto y se procedió al sorteo. Una niña pequeña sacaba las bolas y ¡salió el 14! Como puedes imaginar estaba loco, apenas si me fijé en el resto de la película. A la salida me dijeron que volviese por el balón tres días después; así lo hice, y cuál no sería mi asombro al percatarme de que, en lugar de la prometida pelota de fútbol, me daban una de rugby. Llorando de rabia acudí a contárselo a mis amigos. Como éramos muy pequeños no sabíamos qué hacer, pero al enterarse los mayores decidieron intervenir. En Buenos Aires —comentaba Di Stéfano—, los grandes ayudan y protegen constantemente a los más chicos; a los pocos minutos un nutrido grupo de todas las edades nos reuníamos a la entrada del cine...; salió el gerente, y mis protectores le amenazaron con apedrear e incluso incendiar el local si no cumplía lo prometido. Se asustó y me rogó volviera al día siguiente, jurando por sus muertos que me daría el balón. Volví de nuevo y me lo dio, y regresamos en triunfo jugando...".

(Di Stéfano cuenta su vida, Rafael Lorente, 1954)