26.5.09

Vargas Llosa y el papel

Yo tenía como indudable que la literatura sucede en la mente. Pero según Vargas Llosa debería revisar esa certeza. Sugiere la inexsistencia de la literatura para los ojos cerrados, esa que late independientemente de que las palabras se apoyen en celulosa, LCD, roca, o en el propio aire en el que flotan las frases del cuentacuentos. Dice en una entrevista:
Si la literatura se hace solo para las pantallas se empobrecerá, porque la pantalla hace que pierda profundidad y riesgo. La tecnología imprime a la literatura una cierta superficialidad.
Pero en el no-papel Vargas Llosa ve un problema no sólo para quien lee, sino para quien escribe, ambos incapaces ya de alcanzar las cumbres literarias:
El papel infunde un respeto casi religioso al escritor. En la pantalla se escribe informalmente, no infunde respeto. Uno se queda pasmado de la indigencia gramatical de los textos hechos para Internet. La pantalla incita al facilismo, a la frivolidad y el rigor desaparece.
Llegado esto, que en realidad forma parte de la misma respuesta en la entrevista, uno tiene el deber de pensar que la empanada mental de Vargas Llosa sólo puede ser fruto de un error de transcripción, engaño por ventrilocuismo o suplantación de entrevistado. Y quedarse con la convicción de que, en efecto, la literatura sucede en la mente.